jueves, 7 de abril de 2011

Un jarro de agua helada

Hasta las narices de mirarme mi propio ombligo, cómo podemos ser tan ególatras? así alcanzamos a veces unas cotas de estupidez inimaginables. La filosofía occidental profundiza en el individuo en si. En yo, yo mismo, mi mundo, mi esto, mi esto otro. Cómo no vamos a sufrir en esta vida si sólo existimos para nosotros?
Yo y mi mundo, yo y mis ralladas, yo yo yo. Demasiado yo, demasiado pensar. Simplemente he llegado a un punto de saturación en el que mi mente me ha dicho, eh! espabila!

Cómo podemos pretender cambios en la vida si no hacemos nada? Si todo estuviese al alcance de nuestra mano, la vida no tendría sentido. Hay que molestarse, hay que pasarlo mal a veces, para obtener una recompensa mucho mayor. No pensar tanto en nosotros. En algún sitio encontraremos la respuesta, no importa donde. Vivimos en un mundo donde la felicidad, el amor y todo aquello que necesitamos no lo encontramos donde "debería estar". Somos unos idealistas, y no nos vale de nada eso. La vida no consiste en tener todo lo que quisiéramos, sino en saber apreciar lo que tenemos, lo que la vida nos va dando. Muchas veces estamos tan ensimismados en nuestro ego mundo que no conseguimos sacar la cabeza a flote, nos dejamos arrastrar día tras día en una espiral de dejadez y frustración, y luego nos sorprende estar como estamos?

Échate a la cara un jarro de agua helada, muévete, no sirve de nada quejarnos si no hacemos nada para remediarlo, disciplina, comprender lo que hacemos cada día. Tú eres tú, tienes un potencial enorme, cada persona brilla de una manera especial. El juego está en aprender a sacar todo aquello que tenemos, y cómo conseguimos hacerlo? Amarnos a nosotros mismos para poder amar todo lo demás.
Pitágoras ya nos decía: "Purifica tu corazón antes de permitir que el amor se asiente en él, ya que la miel más dulce se agría en un vaso sucio"

No entendamos el amor simplemente como una relación. El amor lo es todo, es lo que nos mantiene unidos a este mundo y hace que lo disfrutemos. Se trata de dar amor y recibir amor. Como seres sociales que somos, es necesario comprender que vivir para uno mismo, el ego, es un veneno. Somos todo aquello que hemos vivido, hemos crecido en sociedad. El individuo simplemente no se desarrolla sólo. Estamos hechos para vivir entre nosotros.
Somos débiles por creernos el centro del universo, que será de mi? quién se acordará de mi? que pasaría si me muriese? Pensar en uno mismo está bien, es natural, pero hay que saber controlar, como todo en esta vida

Nada como sacar la cabeza a flote de cuando en cuando. Es realmente refrescante, ahora unos minutos de Joe Hisaishi y para cama!


Paz!

2 comentarios:

  1. Te recomiendo, Javier, que leas a Alan Watts y a Krishnamurti, pero especialmente a Watts. SE CON TODA SEGURIDAD QUE TE ENAMORARÁS DEL FILÓSOFO.

    Un abrazo
    Pablo Mauser

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  2. Gracias Pablo, me apunto la sugerencia!
    un abrazo

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