sábado, 2 de abril de 2011

De ilusiones vive el hombre

Estoy empezando a encontrar mi punto de inspiración, que es, como muchos blogueros saben, ese momento prolífico al que llegas cuando experimentas ciertas cosas. Todo indica a que, debo estar relajado, pasar de las 0:00 de la noche, música que deje huella y encontrarme en un momento melancólico. Parece difícil, pero puede ser tan simple como ponerte a escuchar Pink Floyd, Bill Evans, Traut & Rodby, y un largo etc, a todo volumen por la noche.

Una de las cosas que más me gusta de mi mismo es la forma que siempre encuentro para sentirme mejor, siempre acabo llegando a unas conclusiones, normalmente optimistas con las que, simplemente me voy contento para cama, porque he descubierto lo genial que es todo, son lo que yo llamo "mis arrebatos de optimismo". El problema es que luego me vuelvo a olvidar, y tengo que volver a recordarlo de cuando en cuando, es un dichoso y encantador bucle.

En algunos momentos nos mostramos tan receptivos que un simple tema o una frase puede hacernos ver las cosas de una manera distinta. Y esto no deja de ser genial, pero cuando el problema aflora, es porque tiene una raíz que lo hace crecer, esto simplemente es una manera para aliviarlo, pero no arranca de raíz las cosas, por eso en infinidad de ocasiones tenemos que enfrentarnos a nuestros monstruos internos, a nosotros mismos, esto no es más que otra prueba más de la vida que nos demuestra de que pasta estamos realmente hechos, y aunque a veces sintamos que la pasta no es la que queremos, ese espíritu luchador y el encontrar nuestra motivación hace que seamos más duros que una piedra. Que más da la pasta ahora? Nadie te puede decir de que pasta estás realmente hecho, tu mismo te irás haciendo una idea de ello a lo largo de la vida y cuando creas firmemente que has llegado a un punto límite te habrás quedado ahí, quien confíe en si mismo y en el colosal universo de la mente humana se dará cuenta de que no tenemos límites, podemos ser todo lo duros que queramos, podemos ser todo lo que queramos y nada, nada, absolutamente nada tiene límites, la cuestión es, te atreves a creerlo?

Siempre he sido introvertido, lo que me ha llevado a ser un idealista hasta la médula, pero en el aspecto que concierne a la vida social. Simplemente me he dado cuenta de que este problema me ha afectado toda la vida. El caso es que idealizo las cosas, mi inseguridad y falta de experiencia me hace aferrarme a un supuesto modelo de vida que me aporta todo aquello que me falta. No es otro que un modelo de vida convencional, relacionarse, conocer gente, tener estudios o trabajo estable, etc. El problema es cuando uno se da cuenta de que este modelo en el que uno se refugia se derrumba y comprende lo complicado que pueden resultar las relaciones sociales.
Por qué cuando supuestamente he tenido algo que he estado buscando me ha hecho estar inconforme? El pensar, ahora que tengo esto, por qué no lo disfruto?
Otra vez me he vuelto a demostrar que nada está atado, nada está preconcevido y creado para que tú lo veas así, cada uno tiene su propia realidad y judga la misma por sus propios métodos.

El problema es, no aceptar la realidad. En vez de centrarse y decir, vale, esto es lo que tengo, voy a disfrutarlo. Algunas personas nos centramos en decir, que podríamos estar haciendo o donde podríamos estar. Por ejemplo, estando con unos amigos y evadirse pensando que se podría estar haciendo, esto es una manera de consolarse idealizando otra cosa distinta. Quizás soy demasiado cobarde para aceptar la realidad, quizás tengo miedo de aceptar algo por miedo a perder mis utópicos planes de futuro, ese mundo que nos imaginamos las personas tan introvertidas, y realmente que bonito es a veces evadirse.
Pero se trata de ser consciente de cuando estamos idealizando las cosas y, aunque a veces sea difícil aprender a disfrutar de lo que se tiene, la solución no está en evadirse y pensar todo el rato que otra cosa podría ser mejor, porque entonces siempre estaremos recibiendo una frustración tras otra. Lo ideal es simplemente, descartar todo aquello de nuestra vida que no nos guste.
Está bien tener ilusiones y expectativas, pero debemos darnos de cuenta de que eso no puede ser todo en lo que nos centramos. Al final no depende de lo que se esté haciendo, sino de cómo se afronta. Y uno tiene que hacer lo que realmente le gusta y no lo que uno cree que debería gustarle. Si no estamos conformes con nuestra vida se trata de buscar una solución, pero no pensar que si se estuviese haciendo algo distinto todo estaría arreglado, básicamente porque no depende de lo que estés haciendo al final, si no de la manera de afrontar las cosas.

Se trata simplemente de aprender a disfrutar de lo que se tiene, pilar fundamental para alcanzar la felicidad.

Y aunque este post lo empecé a escribir ayer y lo pospuse porque me estaba quedando frito, ahora lo veo todo de una manera mucho más objetiva, algo que me demuestra la importancia de la serenidad. Todo esto no deja de ser una lección más en la vida.

Muchas gracias Nana, esta te la dedico a ti por ser siempre tan fantástica:
Nowhere Girl, de B Movie, temazo, (sobretodo con los cascos a todo volumen)

1 comentario:

  1. Gracias Javocho, sabes que me encanta hacer que te sientas bien. Más que nada porque es así como me haces sentir tu. Cuídate muchísimo, espero estar dándote consejos y abrazos en persona muy pronto. Muacks

    Nana

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