Pero que fácil resulta decirlo. Resulta que no es tan sencillo, el camino es muchas veces empinado, otros liso, los problemas nunca se van hasta que hacemos el esfuerzo por resolverlos, y ahí está la gracia. Muchas veces les damos vueltas y vueltas, intentando comprender el por qué, y muchas veces la solución es aquella que primero descartamos, pero la vida es sencilla y nosotros la complicamos. Frecuentemente la base para solucionar los problemas y nuestros quebraderos de cabeza está en simplemente aprender a ignorarlos. De qué sirve perder tiempo y esfuerzo en algo que no logramos comprender ni solucionar? Cuando decidimos dejar de darle vueltas a un problema y hacemos un poco de gimnasia mental en cuestión de segundos nos hemos olvidado de ese asunto que tanto nos molestaba y nos volvemos a sentir bien, y qué tiene eso de malo? hemos experimentado que complicarnos la vida para intentar resolverlos no ha valido para nada y, si, los problemas volverán, pero cuando vuelvan nosotros seremos más fuertes y estaremos más preparados. De esta manera irán apareciendo cada vez menos y menos, ocupando menos espacio en nuestra mente, hasta que finalmente no aparezcan.
Se trata sencillamente de aprender a vivir tranquilos. El ser humano más inteligente es aquel que sabe adaptarse al terreno, aquel que conoce la manera de afrontar los problemas, aquel que sabe cuando ser racional y cuando serlo un poquito menos.
Al fin y al cabo, de lo que se trata es de saber disfrutar del paisaje, no?

Me voy para cama, dentro de unas horas tendré que felicitar a una gran seguidora del blog, te quiero mama, feliz día de la madre.
Todavía soy una enana, pero últimamente creo haber llegado a la conclusión de que la felicidad no es un elemento único en sí mismo, si no que es la suma de muchas historias. Es una especie de compendio de vivencias, así que supongo que el camino - la ecuación que suma y sigue - es la muestra de felicidad más próxima y tangible que podemos alcanzar.
ResponderEliminarEn cuanto a los dilemas... Si un problema tiene solución, ¿por qué preocuparse?; y si no la tiene ¿por qué preocuparse? Afrontar los conflictos cuando sea necesario es un modo de minimizarlos, y como tú dices, a veces el modo de enfrentarse a ellos es saber darle la importancia que tienen (muchas veces nula).
Un abrazo ^^
Totalmente de acuerdo jajaj un besiño!
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