Toda relación es una relación de poder.
Un continuo tiro y afloja, si das mucho te estampas, si das poco también. Pero no es tan complicado como aparenta.
Es como cuidar un bonsai, unas temporadas tendrás que regarlo bastante, otras bastante menos, siempre atento y cuidando los detalles, si sale alguna imperfección trátala en su momento y no esperes a que se haga grande, se tuerza y lo fastidie. Unas personas matan al bonsai cuando se preocupan demasiado y lo ahogan por exceso de riego, otras personas lo descuidan y lo matan de sed. No es algo que de demasiado trabajo, hay que dedicarle su tiempo, pero requiere su atención y la confianza y autoestima necesaria para saber llevarlo.
Lo que nunca podemos hacer es que ese bonsai nos anule como individuos, porque todo es efímero y ante todo debemos seguir creciendo nosotros mismos.
Así que antes de embarcarte en una aventura por el estilo, prepárate, cuídate y medra como individuo. Cuando una persona es segura de si misma y tiene una confianza desbordante está preparada para todo lo que venga, sabe dar y recibir. Sin embargo la persona dependiente está continuamente cegada por el miedo y este pasa a dirigir la relación, no puede concebir la pérdida y sólo da y da.
El cuidado del bonsai cambia constantemente por las estaciones del año, primavera, verano, otoño e invierno. Si sabemos controlar el tiempo y manejar las etapas ya está todo hecho. Y podremos lucir nuestro bonsai tan ricamente.

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