Cito una parte muy interesante del prólogo de Amor líquido de Zygmunt Bauman. Libro con el que intento arañar cada pequeña porción de tiempo libre que tengo entre idas y venidas.
" (...) Este libro procura desentrañar, registrar y entender esa
extraña fragilidad de los vínculos humanos, el sentimiento de
inseguridad que esa fragilidad inspira y los deseos conflictivos que ese
sentimiento despierta, provocando el impulso de estrechar los lazos,
pero manteniéndolos al mismo tiempo flojos para poder desanudarlos. (...)
(...)
El héroe principal de este libro son las relaciones humanas. Los
protagonistas de este volumen son hombres y mujeres, nuestros
contemporáneos, desesperados al sentirse fácilmente descartables y
abandonados a sus propios recursos, siempre ávidos de la seguridad de
launión y de una mano servicial con la que puedan contar en los malos
momentos, es decir, desesperados por "relacionarse". Sin embargo,
desconfían todo el tiempo del "estar relacionados" y particularmente de
estar relacionados "para siempre", por no hablar de "eternamente",
porque temen que ese estado pueda convertirse en una carga y ocasionar
tensiones que no se sienten capaces ni deseosos de soportar, y que
pueden limitar severamente la libertad que necesitan -si, usted lo ha
adivinado- para relacionarse...
En nuestro mundo de rampante "individualización",
las relaciones son una bendición a medias. Oscilan entre un dulce sueño
y una pesadilla, y no hay manera de decir en qué momento uno se
convierte en la otra. Casi todo el timepo ambos avatares cohanitam,
aunque en niveles diferentes de conciencia. En un entorno de vida
moderno, las relaciones suelen ser, quizá, las encarnaciones más
comunes, intensas y profundas de ambivalencia. Y por eso, podríamos
argumentar, ocupan por decreto el centro de atención de los individuos
líquidos modernos, que las colocan en el primer lugar de sus proyectos
de vida (...)

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